¿Por qué tu contrato MSP te está saliendo carísimo (y cómo solucionarlo)?
La mayoría de las empresas firman contratos con MSP sin entender de qué van de verdad. Y se nota. Aquí desglosamos las cláusulas clave que te pueden ahorrar (o costar) miles de euros: desde los SLAs hasta las estrategias de salida. Y te damos las preguntas que debes hacer antes de poner la firma.
Por qué tu contrato con un MSP te está saliendo más caro de lo que crees (y cómo evitarlo)
Reconozcámoslo: ojear un contrato de proveedor de servicios gestionados es un aburrimiento total. Legales complicados, párrafos eternos y términos que parecen hechos para marearte. Pero ojo, ese papel es tu red de seguridad para toda la infraestructura TI. Si lo clavas bien, evitas desastres como quedarte colgado en plena crisis.
He charlado con montones de empresas que firmaron sin leer dos veces. Algunas pagaron fortunas por cortar antes de tiempo. Otras se enteraron de que su "soporte 24/7" solo cubre emergencias, no los problemas diarios que las frenan. No tiene por qué ser así.
El SLA: lo que de verdad manda (y no es solo un porcentaje)
La mayoría cree que un Acuerdo de Nivel de Servicio es un simple "99,9% de disponibilidad, vale". Error garrafal. El SLA es el mapa que dicta cómo actúa tu proveedor.
Todos miran el tiempo de actividad, pero eso es lo básico. Lo clave es qué pasa si falla. Ahí entran los tiempos de respuesta. Si tu negocio para y tardan medio día en reaccionar a un fallo grave, ese rato te sale por un ojo de la cara.
He visto definiciones de "crítico" que dan risa... o rabia. Una empresa con email caído lo vio como urgencia; el MSP lo tildó de rutina. ¿Quién decide? Defínelo tú, con ejemplos reales de tu sector.
Consejo directo: Exige soporte fuera de horario. Si operas non-stop y ellos solo atienden de nueve a seis, mal rollo. Especifica qué pasa a las tres de la madrugada un domingo. ¿Llamada real o buzón?
El Alcance de Trabajo: adiós a las fechas en el aire
Aquí el proveedor detalla qué hace y cuándo. Suena lógico, pero las fechas vagas se convierten en pesadillas.
Firmar con "inicio por confirmar" es de locos. Es como contratar a un albañil que dice "arreglo el tejado... cuando sea". Pide fechas fijas, no promesas.
Antes del arranque, exige una lista: ¿inventarían tus equipos? ¿Instalan alertas? ¿Documentan todo? Así evitas que el día uno sea caos por tareas pendientes.
Lo mismo para plazos finales. Aunque sean aproximados, que expliquen riesgos, qué datos das tú, accesos necesarios y qué pasa si se retrasa. Así, cero excusas después.
Salidas limpias: prepara el divorcio desde el día uno
Nadie piensa en romper hasta que duele. ¿Y si no cumplen? ¿Creces y cambias? ¿Los compran unos que no te molan? Planea la huida ya.
Los cláusulas de terminación deben aclarar:
Aviso previo (¿30 días? ¿90?)
Costes por irte antes (evita multas abusivas)
Salidas gratis si fallan grave
Eso último es oro. Violaciones repetidas del SLA o brechas por su culpa: puerta libre sin pagar. Ponlo negro sobre blanco.
Añade ayuda en la transición: que te pasen datos, informen al nuevo y dejen todo en orden. Sin cargo extra, es lo profesional.
Confidencialidad: cuida tu receta secreta
Tu MSP ve todo: datos de clientes, patentes, estrategias. Las cláusulas de secreto no son un extra, son obligatorias.
Define qué es confidencial (más de lo que imaginas) y que siga vigente post-ruptura. He visto empresas perder protección al despedirlos. Absurdo.
Exige que usen cifrado para datos sensibles (imprescindible hoy), limiten accesos, tengan protocolos de seguridad y chequeen antecedentes de su gente.
No es burocracia: es blindar tu negocio contra fugas.
Responsabilidad: ¿quién paga el desastre?
Esto quita el sueño. Si los hackean, borran tu base de datos o su despiste causa un lío, ¿quién responde?
Sé tajante:
Ellos mantienen seguridad decente.
Tú sigues sus consejos.
Límites de responsabilidad claros (suelen caparlo a un año de fees).
Ok con límites, pero no para negligencia grave o dolo. Si usan "123456" como contraseña, que paguen sin tope.
Y obliga a seguro de ciberriesgos. Si revienta todo, que haya respaldo, no promesas.
En resumen
Un contrato MSP no es un trámite. Es la base de tu TI gestionada. Invierte horas ahora en preguntas duras y términos claros: ahorras miles después.
No tragues lo que te dan. Pregunta, negocia vaguedades, pide detalles. Y si algo no cuadra, llama a un abogado. No es paranoia, es sentido común.
Tu infraestructura TI no es un juego. Haz que el contrato lo grite.